El imperalismo conduce al armamentismo, al militarismo y a la guerra

“Al cuestionar China, Rusia y otros países la hegemonía del dólar -y con ello el orden económico y político dominado por Occidente- Estados Unidos juega cada vez más la carta de la guerra, invirtiendo el 25 por ciento de su presupuesto federal en la máquina de guerra más cara del mundo.”

*Manlio Dinucci

El gasto militar mundial -según estimaciones de Sipri, el 29 de abril- superó los 1.800.000 millones de dólares en 2018, con un incremento real del 76 por ciento respecto a 1998. Según esta estimación, aproximadamente 3,5 millones de dólares se gastan cada minuto en armas y ejércitos en todo el mundo.

En primer lugar está Estados Unidos, con un gasto en 2018 de 649.000 millones. Esta cifra representa el presupuesto del Pentágono, incluyendo las operaciones de guerra en el extranjero, pero no todo el gasto militar estadounidense. Además, hay otros puestos militares. El Departamento de Asuntos de Veteranos, que se ocupa del personal militar retirado, tenía un presupuesto de 180.000 millones de dólares en 2018.

La Comunidad de Inteligencia, compuesta por 17 agencias (la más conocida de las cuales es la CIA), declara un presupuesto de 81.500 millones, que sin embargo es sólo la punta del iceberg del gasto real en operaciones secretas.

El Departamento de Seguridad Nacional gastó 70.000 millones en 2018, principalmente para “proteger nuestra infraestructura financiera y a nuestros dirigentes más importantes con el servicio secreto”.

El Departamento de Energía gastó 14.000 millones, la mitad de su presupuesto, en el mantenimiento y la modernización del arsenal nuclear.

Teniendo en cuenta estos y algunos otros factores, el gasto militar de los Estados Unidos en 2018 asciende a aproximadamente 1 billón de dólares. En gasto per cápita, equivale a 3.000 dólares por habitante de los Estados Unidos. El gasto militar es la principal causa del déficit federal, que ha aumentado a 1 billón de dólares y está aumentando drásticamente. Junto con otros factores, aumenta la deuda pública de Estados Unidos, que en 2019 se elevó a más de 22 billones de dólares, con un interés anual de 390.000 millones de dólares, que se duplicará en 2025.

Este sistema se basa en la hegemonía del dólar, cuyo valor está determinado no por la capacidad económica real de Estados Unidos, sino por el hecho de que es la principal moneda de las reservas de divisas y los precios internacionales de los productos básicos. Esto permite a la Reserva Federal imprimir miles de miles de millones de dólares con los que se financia la colosal deuda pública estadounidense a través de bonos y otros valores emitidos por el Tesoro.

Al cuestionar China, Rusia y otros países la hegemonía del dólar -y con ello el orden económico y político dominado por Occidente- Estados Unidos juega cada vez más la carta de la guerra, invirtiendo el 25 por ciento de su presupuesto federal en la máquina de guerra más cara del mundo.

El gasto militar de Estados Unidos tiene un efecto impulsor en otros países, pero se mantiene en niveles mucho más bajos. El gasto de China es estimado por Sipri en 250.000 millones de dólares en 2018, aunque la cifra oficial proporcionada por Pekín es de 175. El gasto de Rusia se estima en 61.000 millones, más de diez veces inferior al de Estados Unidos (limitado al presupuesto del Pentágono). Según las mismas estimaciones, siete países de la OTAN -Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá y Turquía- representan en total alrededor de la mitad del gasto militar mundial.

Los gastos militares italianos, que pasaron del 13 al 11 lugar en el mundo en 2018, son estimados por Sipri en 27.800 millones de dólares. Esto confirma sustancialmente la estimación, que incluye otras partidas además del presupuesto de defensa, de que el gasto militar italiano está aumentando a 25.000 millones de euros anuales.

Esto significa que en un año, el equivalente (según las estimaciones) de cuatro años de ingresos de ciudadanía ya se está gastando para fines militares en la actualidad. Tras la estela de los Estados Unidos, se ha decidido ahora un nuevo y fuerte aumento. El “ingreso de ciudadanía” más fuerte es ahora el de la guerra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *