Las milicias eliminan a un nazi que participo en la matanza de la Casa de los Sindicatos de Odessa

*EH-Donbass Komitea

Su nombre era Denis Kozma y según declaro el mismo en varias entrevistas publicadas por medios de comunicación ucranianos tomo parte en el incendio de la Casa de los Sindicatos de Odessa ocurrido el 2 de mayo de 2014 y en el que fueron asesinadas decenas de antifascistas (cerca de 50 según datos oficiales y muchos mas según otras versiones). Estos días hemos podido saber que Kozma moría a comienzos de mayo en el frente del Donbass en el transcurso de los choques armados entre la Milicia Popular de la República Popular de Donetsk (RPD) y militares de las Fuerzas Armadas de Ucrania (FAU).

Denis Kozma había nacido el 20 de agosto de 1987 en la aldea de Priozernoe, distrito de Kiliya, en el oblast de Odessa. Vinculado desde muy joven al mundo del futbol entrara a formar parte del movimiento ultra de Odessa que gira en torno a este deporte y en el que como ocurre en los fondos de los estadios de muchos lugares de Europa están muy extendidas las ideologías de extrema derecha. Según parece Kozma era fanático seguidor de uno de los clubs de futbol de esta ciudad portuaria del sur de Ucrania y se posiciono como un ultra apoyando con vehemencia la ideología nazi. Los últimos años había sido entrevistado y no ocultaba el hecho de que había participado en el incendio de la Casa de Sindicatos de Odessa ocurrida hace 5 años. Recordemos que aquel 2 de mayo de 2014 una turba de gente entre la que destacaban elementos y grupos de extrema derecha ucraniana junto con aficionados ultras de equipos de futbol de la ciudad produjeron decenas de muertos en ese edificio de estilo y época soviético.

Aquellos hechos tan graves de Odessa supusieron uno de los puntos de inflexión para los opositores a las movilizaciones del Maidan que ya venían avisando que en Ucrania se estaba dando una involución tras el derrocamiento anticonstitucional del presidente legitimo Yanucovich, cuyo gobierno recordemos se había negado a firmar un acuerdo económico con la Unión Europea. Según los opositores esa involución buscaba que el país diera la espalda a los fuertes vínculos políticos, económicos, lingüísticos y culturales que le unían a Rusia y aceptar la agenda de Occidente, la cual no ocultaba su tendencia al enfrentamiento con el Kremlin. La nueva situación creada en Ucrania en los primeros meses de 2014 con la salida del país de Yanukovich mostraron que quienes hablaban de involución no andaban desencaminados ya que el nuevo gobierno formado por las fuerzas políticas que impulsaron el Maidan mostro desde el principio su rusofobia y dio cotas de poder a la extrema derecha ultranacionalista designando como ministros a miembros del partido neonazi Svoboda y dejando actuar impunemente en las calles a las milicias de tipo paramilitar de las organizaciones de extrema derecha. Esta impunidad se torno especialmente cruenta el 2 de mayo en Odessa.

Aquel día estaba previsto que grupos de aficionados ultras se concentraran en el centro de la ciudad con motivo de la celebración de un partido de futbol y había convocada una manifestación en defensa de la “unidad nacional” por lo que se respiraba un ambiente de tensa calma teniendo en cuenta el surgimiento de un movimiento a favor de la federalización. Con motivo de la crisis política que vivía Ucrania, en las zonas rusofonas y mas industrializadas (este y sur del país) se venían produciendo protestas, primero contra el Maidan y tras la huida de Yanukovich el 21-22 de febrero, contra el nuevo gobierno presidido por el pro-occidental Olexander Turchinov. En ellas era común ver banderas rusas y el símbolo de la victoria frente al fascismo en la Gran Guerra Patria, la cinta de San Jorge, con cuya carga de simbolismo se pretendía hacer un paralelismo entre la lucha antifascista de ayer con la de hoy en este caso contra el “fascismo de la Junta Golpista de Kiev” como denominaban lxs manifestantes al nuevo gobierno. Esas protestas tuvieron su reflejo también en Odessa aunque de menor intensidad que por ejemplo en Jarkov donde por esos días se manifestaron decenas de miles de personas. Así pues el 3 de marzo varios cientos de manifestantes irrumpieron en el edificio administrativo de la región para pedir un referéndum sobre la “República Autónoma de Odessa”. Ese mes se produjo el referéndum de autodeterminación de Crimea que con el apoyo mayoritario de la población condujo a la anexión de la península por parte de Rusia. El 6 de abril se produjeron nuevas protestas en Odessa esta vez con levantamiento de barricadas y los días siguientes se proclamaron repúblicas en Jarkov y Donetsk anunciando en esta última la celebración de un referéndum de autodeterminación para antes del 11 de mayo. El gobierno de Kiev reconocerá que no es capaz de hacerse con el control de la situación. El 13 de abril se volverían a producir protestas en Odessa para pedir la federalización de Ucrania, la oficialidad del idioma ruso, la celebración de referéndums sobre autonomías para las regiones y la liberación de los detenidos por la represión. Ese mes de abril daría inicio la guerra del Donbass con el envió por parte de Kiev de unidades militares a la región, las cuales se enfrentaran a las  milicias de las autoproclamadas repúblicas de Lugansk y Donetsk.

La víspera de la jornada del 2 de mayo se había celebrado en Odessa una multitudinaria manifestación del 1º de Mayo y que ese año tendría un marcado carácter combativo con lemas que pedían un referéndum para la región y otros como ¡El fascismo no pasara!. La movilización sirvió también para visualizar a los grupos y organizaciones que acampaban en la zona de Kulikovo recogiendo apoyos para la federalización y la celebración de un referéndum sobre la autonomía, tener control sobre política exterior del país, la oficialidad del idioma ruso así como la libertad de los detenidos por la represión del Estado sobre todo a manos de los servicios secretos ucranianos o Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU). La ciudad centraba en parte la atención de muchos actores de la crisis de Ucrania ya que tras la pérdida de Crimea y un levantamiento popular en Mariupol, Odessa era el único puerto y salida al mar que controlaba Kiev. No es de extrañar pues que se fuese a celebrar en ella una manifestación en defensa de la unidad nacional de Ucrania.

El 2 de mayo Odessa amaneció con unos 15 puntos de control instalados en sus principales vías de acceso con los que elementos organizados de forma paramilitar filtraban la circulación hacia o desde la ciudad y en donde se sabe que al menos un autobús que transportaba a partidarios de la federalización fue retenido. La manifestación en defensa de la unidad de Ucrania estaba prevista para las 14,00 y se palpaba un ambiente de creciente tensión mientras iban llegando a la ciudad autobuses y vehículos provenientes de otras partes del país y que transportaban miembros y partidarios de la extrema derecha entre las que destacaban grupos de autodefensa del Maidan, ultras del equipo de futbol F.C. Metalist de Jarkov que habían llegado en tren a las 8 de la mañana junto a mas aficionados del equipo así como militantes del Parvy Sektor. Posteriormente se les unirían activistas y simpatizantes de ultraderecha locales así como ultras del equipo de futbol. El ambiente se había estaba caldeando por momentos y según parece la misma mañana de la manifestación hubo gente repartiendo panfletos sin firmar en el que se afirmaba que había mucha gente dispuesta a defender la ciudad de los progromos ultraderechistas. A su vez se estaban haciendo llegar rumores o noticias sobre supuestos llamamientos por redes sociales de grupos “pro-rusos” y “anti-maidan” para reventar la manifestación ultranacionalista y también atacar a manifestantes nacionalistas ucranianos, algo que los asistentes a la manifestación repetían con insistencia a los periodistas desplazados al lugar.

Entre 1.500 y 2.000 personas secundaron la manifestación que partió de la plaza Sobomaya entre banderas de Ucrania, discurriendo por el centro de la ciudad y en la que se notaba la presencia policial. Los asistentes cantaron el himno nacional ucraniano, corearon eslogans nacionalistas como “¡Jarkov, Odessa Ucrania!” así como canciones contra Putin. Observadores de la OSCE informarían posteriormente que vieron al menos a un centenar de manifestantes armados con palos y escudos que sumaria un intento más por tensionar la marcha.

En la avenida Alexandorovsky se desplegaron unas 400 antifascistas para evitar que los ultraderechistas se dirigieran hacia la plaza Kulikovo Pole en ese momento ocupado por algo más de dos centenares de personas en su mayoría mujeres, niños y personas mayores. Una persona disparara contra los antifascistas que logran detenerlo y entregarlo a la policía. Pese a que se desconocerá si los disparos eran reales o de fogueo el caso es que esta nueva provocación tensionara más aun el ambiente. Mientras, en la confluencia con la plaza Grecia se producen los primeros choques, ante la pasividad de la policía, dando lugar a graves disturbios con lanzamiento de piedras, botellas y cocteles molotov. Se escucharan también disparos con armas de fuego. Los incidentes en esta zona que serán grabados con móvil por numerosas personas dejaran un saldo de 6 personas muertas.

Entonces la marcha unionista a la que se ha unido más gente, sobre todo hinchas de futbol, cambiara de dirección y avanzara hacia Kulikovo. Aquí se dan dos versiones. Por un lado la que señala que son grupos anti-maidan, antifascistas y federalistas los primeros en atacar a la manifestación para luego retirarse tras verse superados por los ultranacionalistas. Otra versión señala que en realidad esos grupos que atacan la marcha son en realidad provocadores del Pravy Sektor y de la Asamblea Nacional Ucraniana (UNA-UNOS) que pretenden encender los ánimos y exaltar a los manifestantes para que estos ataquen el campamento de la plaza Kulikovo. Según esta versión los provocadores llevaran brazaletes rojos para distinguirse de los verdaderos anti-maidan, federalistas y antifas muchos de los cuales habrían caído en la trampa y se habrían dejado incitar por los provocadores a atacar la manifestación. En los videos que circulan sobre estos disturbios se puede ver efectivamente como hay personas con brazaletes rojos y como algunos disparan. La versión que defiende que hubo una acción premeditada de provocadores señala también que en un momento dado muchos de ellos se protegen detrás de la policía, muchos de los cuales estarían implicados, mientras que otros se dirigen hacia Kulikovo para meter miedo a los que allí se hayan acampados y que se refugien en la Casa de los Sindicatos. La otra versión señala que tras los choques los anti-maidan, antifas y federalistas habrían llegado al campamento alertando de la inminente llegada de Pravy Sektor provocando de esta manera la huida de los acampados.

Sea como fuere la realidad es que muchas personas de las que se encontraban en Kulikovo se refugiaron en la Casa de los Sindicatos que fue rodeada durante varias horas por una muchedumbre en la que jugaron un papel activo elementos y grupos pro-maidan y de ultraderecha especialmente miembros del Parvy Sektor y ultras de futbol. Todos ellos participaron en el ataque contra el edificio provocando oficialmente 48 muertos y alrededor de 220 heridos. La oposición sin embargo cifra en 116 las personas fallecidas y afirma que las muertes no solo fueron provocadas por el incendio hecho con los cocteles molotov sino que los ultraderechistas también consiguieron acceder al interior de la Casa donde se dedicaron a asesinar impunemente a quienes se habían refugiado dentro. Es sabido también que muchas de las personas que huían de las llamas saltando por las ventanas fueron rematadas o golpeadas hasta la muerte por los maidanistas que se encontraban debajo. Pero aun hay mas, elementos perfectamente organizados se dedicaron a entorpecer el trabajo de los bomberos y las ambulancias que trataban de socorrer a la gente. Entre el inicio de la manifestación ultraderechista y los sucesos de la Casa de los Sindicatos transcurrieron 6 horas.

En los videos grabados por los propios atacantes en un determinado momento se puede ver perfectamente distinguible al policía local Mykola Volvov disparando contra la gente que hay en las ventanas de la Casa de los Sindicatos tratando de salvarse de las llamas. A este policía testigos le sitúan el 29 de abril junto al secretario del Consejo de Defensa y de Seguridad Nacional de Ucrania Andriy Parubiy repartiendo chalecos antibalas a pro-maidanistas ultraderechistas que hay en un punto de control de las salidas y entradas de Odessa.

La versión que habla de las provocaciones que derivaron en la matanza de la Casa de los Sindicatos de Odessa afirma que nos encontraríamos ante una maniobra organizada en la cúpula del régimen ucraniano y de la que Volvov sería un destacado peón. Esta versión se apoya en las informaciones que habría facilitado un confidente sin identificar de la policía de la ciudad portuaria sobre los responsables últimos de lo sucedido. Esta confesión estaría motivada por el hecho de que existirían sectores de la policía de Odessa que no estarían de acuerdo con lo que paso pero saben de primera mano quien movió los hilos.

Olexander Turchinov

Según la información del confidente semanas antes de la masacre se produjo en Kiev una reunión secreta bajo la dirección del entonces presidente ucraniano en ejercicio Olexander Turchinov con la participación del ministro de interior Avakov, el jefe del SBU  Valentin Nalivaychenko y el secretario del Consejo de Defensa y de Seguridad Nacional Andriy Parubiy con la intención de diseñar y preparar un escarmiento ejemplar a los opositores de Odessa. El oligarca israelí-ucraniano Igor Kolomoisky habría sido consultado sobre el asunto y estaría al tanto del asunto.

Para realizar este montaje en esa reunión secreta de Kiev entre altos cargos del aparato de Estado ucraniano se habría decidido valerse de los holligans de futbol. Además se habría usado como verdugos de las acciones de provocación y mas violentas a miembros de la extrema derecha especialmente a militantes del Pravy Sektor y de la UNA-UNOS. Estos elementos habrían llegado desde Kiev, la región de Lviv y otras zonas con fuerte presencia ultranacionalista ucranianas. A su vez el oligarca Kolomoisky habría movilizado a los paramilitares que tiene para proteger y vigilar sus negocios y que utiliza también como guardia personal como es el conocido como 1º Batallón Dniepr. Estos paramilitares habrían sido junto con miembros del Parvy Sektor los responsables de puntos de control de las carreteras de Odessa. No hay que olvidar tampoco las autodefensas del Maidan las cuales habrían estado en Odessa 2 unidades. En total según esta versión de los hechos un total de entre 1400 y 1500 elementos habrían estado aquel 2 de mayo en el perímetro donde se desarrollaron todos los operativos de provocación, movilización y ejecución de los planes trazados en la reunión. El oligarca Kolomoisky, quien no olvidemos que es creador y financiador de parte de los batallones de castigo o de voluntarios ucros desplegados en Donbass, habría pagado 5000 dólares por cada “pro-ruso muerto en la operación.

En cuanto a la complicidad o/y implicación de mas estamentos estatales en la preparación y ejecución de los hechos resalta el nombre de Dimitri Fucheji, jefe de la policía de Odessa, el cual desaparecería misteriosamente de la vida pública por una temporada al parecer para no tener que dar explicaciones ante un juez después de oh! casualidad ser herido en la plaza de Grecia durante los disturbios que precedieron a la masacre. Aunque según parece aquel día el responsable de la seguridad en la ciudad ucraniana era el responsable regional de las fuerzas policiales Petr Lutsyuk.

El hecho de que no se haya abierto ninguna investigación seria sobre los sucesos pese a las innumerables evidencias graficas que existen no hacen sino reforzar esta hipótesis, mas aun cuando en los pocos juicios celebrados sobre el tema solo han sido acusados “pro-rusos” o sea anti-maidanitas, antifas, rusofonos o federalistas y es que cerca de 200 personas todas “pro-rusas” fueron detenidas durante o después de lo ocurrido. Un manto de silencio cubre este caso gracias en buena parte a la complicidad de una clase política ucraniana que en esta era post-Maidan hace de la impunidad para los criminales de ultraderecha una de sus señas de identidad. Una clase política de la que el régimen pro-occidental instaurado el febrero de 2014 ha eliminado, por molestas, de la vida parlamentaria a las fuerzas de izquierda y a las que abogaban por un entendimiento con Rusia.

Por ahora no podemos determinar qué grado de participación tuvo Denis Kozma en la masacre del 2 de mayo en Odessa pero según sus propias declaraciones estuvo presente en el incendio. Puede que fuera su bautismo de fuego para dar el salto a la aventura paramilitar en el Donbass. Quizás un bautismo de sangre dado el hecho de que decía sentirse orgulloso con lo que había hecho en la Casa de los Sindicatos.

Sabemos de Kozma, gracias a la información facilitada desde el Donbass por una compañera que reside allí, que se alisto como voluntario en los batallones de castigo ucranianos lo cuales son conocidos por haber perpetrado numerosos y atroces crímenes de guerra contra la población civil y milicianos. Puede que quisiese seguir con su condición de escoria humana tras sentir el sabor de la sangre en Odessa.

Según parece estuvo en la 35º Brigada, una unidad caracterizada por estar formada por individuos de dudosa reputación y conocidos entre las Milicias Populares por estar repleta de nazis, drogadictos y criminales de todo pelaje y condición. Algo parecido a lo que le pasaba al Batallón Aidar donde era público y notorio, sigue siéndolo, que en su seno además de los habituales ultraderechistas albergaba a delincuentes como ladrones de coches o violadores.

El cadaver del nazi Kuzma

Kozma tras pasar un tiempo en la 35º Brigada continúo como parte integrante de las Fuerzas Armadas de Ucrania (FAU). Al principio estuvo metido en la 28º Brigada Mecanizada. Participo en la batalla de Marinka de 2015. Posteriormente se mudo a la 1ª Compañía para ir luego al pelotón de reconocimiento de esa unidad. Es precisamente que su última andanza haya sido en labores de reconocimiento. La noche del 1 al 2 de mayo su grupo de DGR intento penetrar en la aldea Nikolaev del frente pero fueron vistos por la Milicia Popular de la República Popular de Donetsk (RPD) que abrió fuego contra las posiciones donde se encontraban los militares ucranianos. Kozma y otro compañero suyo fueron heridos y a continuación abandonados vivos por los militares que se libraron de caer heridos. Hasta el día 3 la Milicia Popular de la RPD no alcanzo la zona donde permanecían heridos ambos ucranianos. Fueron trasladados al hospital pero Kozma murió en antes de llegar. Su compañero resulto ser Ivan Sakal, un comandante del pelotón de reconocimiento batallón separado de marines 137, el cual moriría días más tarde en el hospital. El 8 de mayo por la mañana la Milicia Popular entregaba el cuerpo de Denis Kozma a la FAU. Tenía 31 años, no volverá a hacer de las suyas.

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