Muere a los 103 años Neus Català, militante comunista y la ultima catalana superviviente de los campos de concentración nazis

 

*Info EH-Donbass Komitea

La última catalana superviviente a los campos de concentración nazis, Neus Català, ha muerto este sábado a los 103 años en la residencia de los Guiamets (Priorat) donde vivía. Ella era la última mujer catalana superviviente de un campo nazi y, en virtud de este hecho, era el testigo de la parte más trágica de la historia contemporánea. Mantuvo su militancia comunista hasta el final y nunca dejó de combatir. Por eso fue a votar el 1-O. Y recientemente, mostró su solidaridad con Carmen Forcadell. La trayectoria vital de Catalán es fiel reflejo de las nefastas contradicciones que vivió la humanidad a mediados del siglo XX, cuando la Guerra Civil primero y la Segunda Guerra Mundial después, marcaron decisivamente su vida. Pasó 15 meses en el campo de Ravensbrück, en Alemania, y luchó toda su vida por la memoria de sus compañerxs y de todxs lxs deportadxs, detenidxs y asesinadxs por el régimen nazi después de luchar primero en defensa de la II República y, posteriormente, junto a la resistencia francesa contra los nazis.

Después de que su familia confirmara la noticia de su fallecimiento, la militante ha sido despedida por varias organizaciones de izquierdas catalanas. En sus últimos años mantuvo su implicación política en el Partido Comunista de Catalunya (PCC) y en Izquierda Unida y Alternativa (EUiA).

Neus Català i Pallejà, nació el 6 de octubre de 1915 en Guiamets (Tarragona) donde vivía actualmente. Sus padres, Baltasar y Rosa, eran campesinos a quienes le toco ayudar en las tareas de campo a la vez que acudía a la escuela. Tuvo una relación muy estrecha con su padre al que adoraba y con quien compartió su pasión por el teatro. Allí mismo en su localidad natal, de joven, organizó las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) a nivel local y se afilió al Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). Con el intento de golpe de estado franquista que desemboco en la Guerra Civil se convirtió en delegada comarcal de la JSUC. Al año siguiente se traslado a Barcelona donde realizo estudios para diplomarse en Enfermería. Pasó la Guerra Civil ejerciendo su profesión y en el momento de la caída de Cataluña consiguió cruzar la frontera con un grupo de 180 niños y niñas, la mayoría huérfanos de guerra que estaban a su cuidado en Premià de Dalt (Barcelona). Allí seria encerrada como todos los refugiados provenientes del Estado español en diversos campos (Gurs, Argellès, Barcarès, Adge…) Como en el caso de muchos otros refugiados catalanes, el paso a Francia fue el inicio de otro combate. O de otra batalla en el mismo combate contra el fascismo. En este caso colaborando en actividades de la Resistencia francesa contra la invasión nazi. Catalán colaboró ​​en tareas de información y en el apoyo a otros refugiados, hasta que tras ser delatada fue detenida el 11 de noviembre de 1943 junto con varios guerrilleros y su marido Albert Roger. Trasladada primero a Limoges, fue recluida y maltratada, paso meses por diversas cárceles hasta que en febrero de 1944 fue deportada en condiciones infrahumanas al campo de Ravensbrück (Alemania), un lager específico para mujeres cerca de Berlín, un infierno donde se calcula que murieron más de 90.000 internas y que Neus Catalán recuerda como “un campo de exterminio, no de concentración“, como explicó en una emotiva entrevista en mayo de 2013 en el medio Nació Digital . Allí donde recordaba que la experiencia en el campo “ni se perdona ni olvida“, aunque recordó que nunca había tenido ningún espíritu de “venganza“.

Una de las páginas más terribles del drama de los refugiados catalanes y españoles que cayeron en las garras del nazismo es lo que afecta al papel jugado por las autoridades franquistas. Cuando Berlín preguntó al gobierno español por su suerte, la respuesta del entonces número dos del régimen, Serrano Suñer, fue que Madrid no les reconocía como españoles. De esta manera, los prisioneros en los campos perdían la última protección.

Estando ya cerca el final de la guerra en Ravensbrück paso 2 meses en unas condiciones horribles y pese a lo cual trataba de aliviar el sufrimiento a las demás prisioneras a través de su humor. En este campo le fue asignado el numero 27.532. De allí fue trasladada por sorpresa al campo de concentración de Holleischen, en Checoslovaquia, el cual dependía del campo de concentración de Flossenbürg (Baviera), para ser obligada a trabajar en una pequeña industria de guerra. Allí se distinguió por acciones de boicot contra un ejército nazi, que ya se batía en retirada, a través de un comando que formo y que clandestinamente boicoteaba la fabricación de armas. En abril de 1945 fue liberada por partisanos checos que liberaron Praga y regreso a Francia. Dos años mas tarde conocería a su segundo marido con quien tendría dos hijos.

Una vida entregada a la memoria de las víctimas

Tras la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial no pudo volver a casa, donde el general Franco había impuesto una férrea dictadura. Durante un tiempo muchos refugiados como ella aún soñaron en un retorno inmediato pero al final se impuso la frase cíncica de Agustín de Foxá: “Los aliados darán a Franco una patada … al culo de todos los españoles“. Franco se quedó y los combatientes como Catalán permanecieron en el exilio desde donde continuó su lucha clandestina contra el franquismo.

Establecida en Francia ejerció de profesora y volvió a reencontrarse con su marido. Pese a las advertencias de los médicos por los estragos en su cuerpo que provocaron las condiciones de vida que tuvo que soportar en los campos, tuvo dos hijos. Unos cuantos años después de la Liberación Neus Catalán tuvo el coraje y el atrevimiento de llamar a la puerta de antiguas compañeras deportadas para entrevistarlas, escribir su testimonio y darlo a conocer a la humanidad. De este compromiso de recordar a las víctimas de los campos de concentración y exterminio saldría el libro “De la Resistencia a la Deportación. 50 testimonios de mujeres españolas” el cual lo publico casi 40 años después. Así mismo Neus participo en la oposición a un franquismo que se había mostrado indiferente a la suerte de los españoles deportados y de los miles que murieron, especialmente en el campo de Mauthausen (Austria).

Tras la muerte de su marido se fue a vivir a Rubi (Barcelona). Neus Catalán era militante del Partido de los Comunistas de Cataluña (PCC) y posteriormente de Izquierda Unida y Alternativa (EUiA). Fue así mismo fundadora y socia de honor de la Fundación Pere Ardiaca y también era presidenta de la Amical Ravensbrück constituida en 2005 para mantener vivo el recuerdo de las 92 mil mujeres asesinadas en el campo.

En los últimos años recibió el reconocimiento de las principales instituciones catalanas recibiendo como premio a su labor la Creu (cruz) de Sant Jordi (2005), la Medalla de Oro al Mérito Cívico del Ayuntamiento de Barcelona (2014) y la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña (2015).

En 2006 fue elegida Catalana del Año.

Hace unos años novelo, con la ayuda de Carmen Martín, su vida en los campos nazis a través del libro Un cielo de plomo (Amsterdam, 2012), texto que sirvió de base para la obra de teatro homónima, estrenada el festival Grec del 2012 e interpretada por la actriz Mercè Arànega.

Precisamente fragmentos de esta obra han sido recordados en el acto de homenaje que tuvo lugar el mismo día de su muerte en el Gran Teatro del Liceo organizado por el Memorial Democrático.

Es en esta obra, Un cielo de plomo, escribiría: “Quiero verlo todo. Ver para poderlo explicar. Explicar a todos lo que mis ojos han visto. Porque es un deber. Porque he sobrevivido y tengo un deber moral hacia las mujeres, las grandes olvidadas, que murieron en los campos de la muerte. mi padre me decía de pequeña: «No bajes nunca los ojos para nadie, nunca». Lo quise mirar todo, y nunca, nunca, nunca, lloré ante un nazi. Era mi manera de resistir. Yo sólo lloraba por las noches, porque las noches eran eternas, el insomnio, .. Los nazis me quitaron el sueño, pero no me tomaron la libertad ni la vida“.

Desde 2010 vivía de nuevo en Guiamets, su pueblo, en una residencia de ancianos.

Cuando en 2015 cumplió cien años la Generalitat conmemoró el Año Nieves Catalán y fue objeto de un homenaje en su comarca, con la asistencia de su hija Margarita Catalán y donde recibió el Distintivo Honorífico del Consejo Comarcal del Priorat y la medalla centenaria que otorga el Gobierno a los catalanes que hacen cien años. Unas distinciones que Nieves Catalán dedicó a los luchadores por las libertades y los represaliados de las dictaduras franquista y nazi, una constante que ha presidido su trayectoria vital desde su liberación y que le ha marcado la vida por un espíritu de resistencia que este sábado de abril se ha apagado. Se ha ido una mujer fuerte, de carácter enérgico y rebelde, que sobrevivió por su dureza y su buen humor. Ella aseguraba que fue una cuestión de suerte y por tener un espíritu fuerte.

En definitiva se va una resistencia centenaria.

Que la tierra te sea leve compañera

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Fuentes: Publico, El Diario, blog Buscame en el ciclo de la vida, El Pais, ElNacional.cat

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